sábado, 9 de julio de 2011
Un sueño que tuve..
Recuerdo que un día estando ella tumbada sobre la cama y yo sentado a su lado, me pidió que le diera un masaje. Yo le sonreí y me levanté a cojer una crema. No cualquiera. Necesitaba la crema perfecta para su piel, aquella piel que estaba deseando tocar, que había despertado todos mis deseos. Escogí una con aloe-vera, perfecta para su rígida piel. Cuando volví a la habitación, estaba allí tumbado bocabajo. No podía creerlo. Me senté a su lado y observé por un instante todos aquellos preciosos lunares, aquella espalda suave y lisa... Empecé a extender la crema por su espalda. Es la mejor sensación que he tenido nunca. Su piel aterciopelada, morena ya por el sol del verano, parecía en perfecta conjunción con mis manos, que subían y bajaban lentamente por su espalda. Entonces, ella se quedó dormida, le vi respirar, sonreí. Me levanté y cerré la puerta. Comencé a caminar el pasillo, sonriendo por aquello que acababa de ocurrir.
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